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martes, 3 de julio de 2007

Madame Bovary no esistís! (más noñadas...)



Bueno, muchachos, aquí se los presento, el ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha, "el loco" para los amigos. ¿Cómo se volvió loco? Más o menos como Madame Bovary unos siglos después: leyendo. Pero, muchachos, ustedes que ya lo están juzgando como el mayor pelotudo de la historia universal (admítanlo!), abran un poco los ojos y lean esto (manténganlos abiertos, aunque sea un poco largo el fragmentito) y díganme a quién les hace acordar este simpático personaje:

"Es, pues, de saber que este sobredicho hidalgo, los ratos que estaba ocioso, que eran los más del año, se daba a leer libros de caballerías, con tanta afición y gusto, que olvidó casi de todo punto el ejercicio de la caza y aun la administración de su hacienda. Y llegó a tanto su curiosidad y desatino en esto, que vendió muchas hanegas de tierra de sembradura para comprar libros de caballerías en que leer, y así, llevó a su casa todos cuantos pudo haber dellos [...] Con estas razones perdía el pobre caballero el juicio, y desvelábase por entenderlas y desentrañarles el sentido, que no se lo sacara ni las entendiera el mesmo Aristóteles, si resucitara para sólo ello [...] En resolución, él se enfrascó tanto en su letura, que se le pasaban las noches leyendo de claro en claro, y los días de turbio en turbio; y así, del poco dormir y del mucho leer, se le secó el celebro, de manera que vino a perder el juicio. Llenósele la fantasía de todo aquello que leía en los libros, así de encantamentos como de pendencias, batallas, desafíos, heridas, requiebros, amores, tormentas y disparates imposibles; y asentósele de tal modo en la imaginación que era verdad toda aquella máquina de aquellas sonadas soñadas invenciones que leía, que para él no había otra historia más cierta en el mundo"

Mire vea, q si el Departamento de Humanidades entero no está encerrado en esta tipología, al menos yo me siento muy identificada. A mí se me secó el cerebro de leer porquerías (y dormir poco). LEVANTE LA MANO AL QUE NO!

lunes, 21 de mayo de 2007

Anérdota Targuera: Inernet es grande y yo soy chiquita

Bien, dado el fracaso rotundo q atraviesa por el momento a este blog, y aprovechando q nadie va a leer esto, me permito intercalar en este soplo de incoherencias inconexas una anécdota targuera:

Estaba yo en el Mac ayer escuchando unos tangos, cosa q no suelo hacer, y cuando escucho la letra de uno ("Desencuentro"), en mi típica actitud de querer hacer saber lo poco q sé o lo q sé a medias todo el tiempo, le digo a mi "escort" (ustedes sabrán a quién me refiero, de todas formas no espero q nadie lea esto, y menos hasta el final); decía, le digo: "Este tango debe ser de Discépolo... por la letra, q tiene contenido social..". Como ya dije, mis conocimientos acerca del tango son casi nulos, y se reducen a unas clases de música q tuve en la escuela con Sarita Capelletti (me tendrá q disculpar, Sarita, no sé cómo se escribe su apellido, de todas maneras usted no se acuerda de mí), q se encontraba en ese momento acompañando a la cantante en el Mac, y que me enseñó q en la "década infame" había habido una especie de giro en el tango, y surguieron canciones que reflejaban la crisis económica y social (o algo así). Como el único exponente de este tipo de tango q yo conocía era Discépolo, me hice la q sabía y tiré ese comentario, q por otra parte estaba de más. (Adivinarán los valientes q todavía lean esto lo poco probable que era q yo acertara en estas condiciones.)

¿Para qué carajo les cuento todo esto? Bien, primero porque tengo ganas de escribir, y no se quejen porque ya les dije q no espero q lean. Segundo porque a raíz de todo esto encontré algo gracioso. Voy, como lega q soy en el tema, inmediatamente a la Enciclopedia de Saber Universal, q para mi TODAVÍA es google, no Wikipidia, y busco "Desencuentro + Discépolo". La página q más acertada parecía se llamaba clubdelprogreso.com. Pese al nombre garca, me animé a entrar,primero porque quería a toda costa saber si había acertado de casualidad con el autor del tango; segundo, porque ya la cosa me intrigaba, club del progreso... Bien, me encontré con esto:

Los suicidios en la década infame y en el tango, por Carlos A. Manus

"La década infame fue pródiga en suicidas de nota: los argentinos Leopoldo Lugones (18.2.38), Alfonsina Storni (24.2.38), Lisandro de la Torre (6.1.39), Enrique Méndez Calzada (28.7.40), Víctor Juan Guillot (23.8.40), Enrique Loncán (30.9.40), Florencio Parravicini (25.3.41) y Eduardo Jorge Bosco (30.12.43), y los uruguayos Horacio Quiroga (19.2.37) y Edmundo Montagne (1941). Esas muertes respondieron a causas personales o al clima amoral y de asfixia social y económica de esa época de infamia, corrupción y “mishiadura”.

El tema del suicidio -concretado, frustrado o simplemente meditado- fue abordado en el tango, fundamentalmente por Enrique Santos Discépolo en “Tres esperanzas”: No doy un paso más,/ alma otaria que hay en mí,/ me siento destrozao,/ ¡murámonos aquí!/ … / …No ves que estoy en yanta,/ y bandeao por ser un gil…/ Cachá el bufoso…/ y chau… ¡vamo a dormir!…/… / Si a un paso del adiós/ no hay un beso para mí/ cachá el bufoso…/ y chau… ¡vamo a dormir!

Discépolo comenzó a escribir esos versos en 1932, año en que se batió el record de suicidios en la Capital Federal con un tope de 0,028% sobre una población de 2.197.053 habitantes: 627 muertes producidas y 303 tentativas no consumadas, casi dos suicidios diarios (Memorias Policiales 1905-1955, Biblioteca Policía Federal). La voluntad suicida de esos versos es corroborada por la dramática decisión adoptada durante esa década por importantes figuras de nuestra cultura. Aunque en algunos casos hayan incidido circunstancias particulares, no es mera casualidad la contemporaneidad de esos suicidios con los años de mayor regresión que conoció nuestro país. Esas figuras sufrieron la opresión del medio ambiente cultural oficial y en medio de la difícil lucha por la existencia sintieron la misma frustración que Discépolo: la de estar engañados desde el día que nacieron. A todos ellos los sueños y las ilusiones les fueron desechos en aquellos años ignominiosos y angustiosos y, al fin, desesperados, encontraron como única salida la del camino sin retorno.

En “Esta noche me emborracho” Discépolo expresa el dolor de una desilusión amatoria: Nunca soñé que la vería/ en un “requiscat in pace”/ tan cruel como el de hoy,/ ¡Mire, si no es pa’ suicidarse/ que por ese cachivache/ sea lo que soy!…

[...]

Dice Discépolo en “Cafetín de Buenos Aires”: En tu mezcla milagrosa/ de sabihondos y suicidas,/ yo aprendí filosofía… dados… timba…/ y la poesía cruel/ de no pensar más en mí…

En “Desencuentro”, expresa Cátulo Castillo: Por eso en tu total/ fracaso de vivir,/ ni el tiro del final/ te va a salir.

Homero Expósito dice en “Afiches”: Y apareces tú/ vendiendo el último jirón de juventud,/ cargándome otra vez la cruz./ ¡Cruel en el cartel, te ríes, corazón!/ ¡Dan ganas de balearse en un rincón!…/ … / Yo te di un hogar…/ -¡fue culpa del amor!-/ ¡Dan ganas de balearse en un rincón!"

Lo q son las casualidades, también cantaron ayer "Afiches" y en mi ignorancia también lo supuse de Discépolo. Y el "Desencuentro" era al final del maldito Cátulo q confunde a la gente con ese acento y hace q al pobre Catulo de Verona lo llamen Cátulo. Es decir q otra vez queda comprobada mi ignorancia con respecto al tema, y la grandeza de internet.

sábado, 24 de febrero de 2007

The thought police un poroto

(sé q es largo y denso, pero leanlo todo, el final es de no creer)



"El rechazo hacia el lunfardo se une en esta etapa[principios de la década del 40] al moralismo [...]que se plasma en lo estrictamente lingüístico en una reacción purista que reclama la implementación de medidas concretas de "depuración" del habla, ante la extensión en el uso cotidiano de formas subestándares o marginales [...]

La censura se extendía fundamentalmente hacia las letras de temas musicales, en especial del tango, y hacia textos radioteatrales y/o teatrales que contenían expresiones lunfardas populares tenidas como contrarias a la moral pública. De ese modo, a partir del 1943 y por algún tiempo, se suplantan de modo eufemístico las expresiones conflictivas. Así, por ejemplo, sucede con numerosos tangos; entre otros, El ciruja se convierte en El recolector, Que vachaché en Qué hemos de hacerle, Chiqué en El elegante y Barrio reo se cambió en Barrio mío."


de Lengua e identidad. Actitudes lingüísticas en la Argentina 1800-1960, Mercedes Isabel Blanco